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Disociar el guión del guionista
Hace poco me comentaba una compañera guionista que le pasaba una cosa curiosa: un conocido suyo sabía que trabajaba en un programa de humor pero cuando veía algo que ella había escrito se reía y en ningún momento lo relacionaba con su autora. Por lo visto, como ella no es lo que calificaríamos como "tía graciosa", el conocido en ningún momento la asociaba con "algo gracioso".
No pude por menos que solidarizarme con ella, a mí también me pasa. La gente no relaciona el guión con quien lo ha escrito, quizá porque aún no se conoce bien en qué consiste nuestro oficio, qué se escribe y qué "improvisan" los actores. Los guionistas no tenemos por qué ser graciosos sino tener ideas graciosas, un matiz importantísimo. En la profesión la mayor parte de los que he conocido que, como yo, se dedican a parir paridas no son especialmente chisposos. También ocurre a la inversa, gente con salero y gracia intrínseca que sería incapaz de transcribir una idea divertida.
Este fenómeno me llama la atención porque comprendo que la mayoría de la gente no sepa qué hacemos exactamente -hace poco le conté a unos amigos el proceso de creación de un guión de serie de televisión y se quedaron completamente patidifusos de que pudiera suponer tanto trabajo. Y a esos les conozco desde hace años-. Pero lo preocupante es que esto ocurra dentro del medio. Muchos jefazos se guían por las sensaciones personales, no acaban de identificar el contenido con el creador y se ríen de algo sin asociarlo a ti. A veces te miran con desconcierto, como si intentaran entresacar de tus lorzas esa gracia que transpira el papel. "¿Por qué no me suelta algo divertido, dónde está ese sarcasmo que aparece en los capítulos?".
Quizás ocurre porque nuestra profesión sigue sin ser lo valorada que debería. Supongo que dentro de unos años estas cosas dejarán de suceder. Supongo.
Ojalá no haya vida después de la muerte
Es el eterno dilema humano en el que se fundamentan buena parte de las religiones: ¿hay vida más allá de la vida? ¿Es nuestra existencia terrenal el preludio de una eternidad idílica, no se sabe muy bien por qué? De ser la respuesta afirmativa sería un desastre para mí.
O para los guionistas y fabuladores en general. La inmensa mayoría de las historias que perderían toda la gracia, especialmente si esa futura vida más allá de la carne es ese paraíso que tantas religiones nos han prometido. ¿Se imaginan qué poco valdrían las amenazas de Michael Corleone? ¿Qué interés tendrían las amenazas terroristas a las que se enfrenta Jack Bauer? “Sí, ponga la bomba, ¿a mí qué más me da? Lo que me espera es bastante mejor que esta mierda”.
El miedo a la muerte da sentido a las historias, es una de las pocas cosas que todos tenemos en común. Si las historias funcionan es en buena medida por este supremo factor democrático. Así que, señor Benedicto XVI, usted siga como hasta ahora: diciendo que nos espera un reino de los cielos sin aportar prueba alguna. Muchos se lo agradeceremos.
Espero que no haya vida depués de la muerte. Y, si la hay, que sea en el infierno.
De mayor quiero ser Aaron Sorkin

Cómo admiro a este brillante dramaturgo y guionista, creador de "Algunos hombres buenos", tanto en su versión teatral como cinematográfica, "El Ala Oeste de la Casa Blanca" o "Studio 60 on Sunset Strip", todas ellas magníficas. Este hombre tiene magia, unos diálogos personales imposibles de imitar, a la vista de lo que hicieron sus sucesores en "El Ala Oeste" tras su marcha al final de la cuarta temporada. Sus guiones reflejan algo difícil de transmitir: pasión. Esos personajes entregados llegan al corazoncito del telespectador, al menos al mío: sufres con Josh, Matt Albie o Sam Seaborn (qué apellido más cojonudo), todos ellos con una misión que en la mayoría de ocasiones les supera. Recomiendo ambas series, aunque "Studio 60", bajo mi punto de vista, tiene un problema: excesiva presencia de secundarios en detrimento de dos pesos pesados como Matthew Perry o Bradley Whitford. Aún así, fantástica.
Ante la duda, cámbialo
Es una gran lección que debe aprender todo guionista, veteranos inclusive: Cuando tengas una duda acerca de si algo va a funcionar o no, cámbialo. A pesar de que llevo dos años ejerciendo labores de coordinación, sigo sin cumplir a rajatabla esta máxima que escritores y guionistas deberíamos tener grabado en los sesos en tinta indeleble. Muchas veces detectas un problema en el guión, pero piensas que puede ir hacia delante con ligeros retoques. A veces eres consciente de que cambiando eso, tienes que modificar tres cuartas partes de lo que ya tenías hecho, así que lo dejas correr. Mal. El noventa por ciento de las veces no chuta. Fallo. Fracaso. Mierda. El peor error es el que detectas y lo dejas tal cual. En televisión andamos con tantas prisas que no corregimos con el rigor que debiéramos. Aún así, recomiendo que ante la duda, cámbialo.
Arrugas
Impresionante. Aunque Paco Roca, el autor de este soberbio cómic, se confiesa deudor de las historias que le han ido transmitiendo terceros durante un año, hay que aplaudir el estupendo guión de ficción que ha firmado. El trabajo de Roca demuestra lo importante que es la fase de documentación: el haber visitado un centro con ancianos y enfermos de Alzheimer ha sido determinante para plasmar en viñetas esta historia que supura realidad. Un tebeo imprescindible.Los aliados del guionista
Vale, ahora llega la parte positiva, esas cosas y gentes que hacen la vida del guionista más fácil:
- Un buen director, productor ejecutivo, etcétera: Por mucho talento que tengas, si no tienes buena sintonía laboral con alguna de estas figuras, estás perdido. Porque no sólo importa lo que sepas hacer sino lo que te dejen hacer. Un director que escuche opiniones que colabore en el proceso creativo, es fundamental. Afortunadamente en mi trabajo actual lo tengo y es un gustazo.
- Los periódicos: ¿Hay una fuente de temas mejor que ésta? Sí y es...
- ...la vida: Esto queda un poco pretencioso, pero, ¿qué haríamos los guionistas si no acumuláramos experiencias? Es nuestra gran fuente de poder, la vida revestida de imaginación. Joder, me estoy pasando de pomposo, así que vamos con...
- ...la biblioteca: Otro lugar donde documentarse. El momento es cuando obtienes justo lo que buscas, porque hay incursiones que, tras horas y horas de investigación, pueden resultar muy frustrantes.
- Otros guionistas: la colaboración con otras mentes puede llegar a ser muy estimulante. El trabajo en equipo, con los guionistas adecuados, aporta visiones enriquecedoras a tu propia labor. Aunque, por desgracia, también hay mucho bastardo suelto.
Y no se me ocurre nada más de momento. Se admiten aportaciones.
Los enemigos del guionista
En los seis años que llevo en el mundo del guión televisivo, he ido tomando nota de los diferentes obstáculos que pueden enturbiar la carrera de un guionista. Ahora que me ha dado por las listas, ahí va otra:
- La procrastinación: Consiste en aplazar la escritura, dejarse arrastrar por otras tareas que en el momento de enfrentarte al folio en blanco se nos antojan más importantes. Aquí confluyen miedo y pereza, en mayor o menor grado dependiendo del guionista.
- El conformismo: Es fácil decirte a ti mismo que lo que has escrito está bien, que no se puede mejorar. O que no has tenido el tiempo que tenías que haber tenido para mejorarlo. O que tal o cual chiste ya se había hecho anteriormente pero, qué coño, ¿quién se va a dar cuenta? O que has plagiado una idea porque te gustaba y, qué coño, ¿quién se va a dar cuenta? Aunque suene tópico, escribir guiones, novelas, relatos, etcétera, es un proceso que nunca termina. Conformarse, aunque suponga una salida coyuntural, termina frenando tu desarrollo como profesional. Hay quienes el conformismo ya supone un hábito de trabajo. Suerte.
- Los clichés: en muchos casos se convierten en aliados. Hay series que explotan sin pudor clichés que ya estaban manidos hace veinte años y, el espectador, lejos de censurarlo, lo premia. Aún así, sigo pensando que los clichés son muy útiles para atacarlos y jugar con ellos para romperlos en las narices del espectador.
- Los referentes: Incido en un tema que ya mencioné hace días. El uso de referencias, generalemente audiovisuales, puede constituir un freno a la imaginación.
- Sobredimensionarte: Algunos guionistas consideran el trabajo que hacen en televisión meramente alimenticio. No es raro escuchar el comentario "esto lo hago para comer, hasta que logre vender mi guión para el cine". Incluso trabajando en el programa más mierdoso de la tele se puede aprender algo. Bajo mi punto de vista conviene poner el corazón en cada trabajo que se aborda. Considero frustrante sentir que pierdo el tiempo en algo y por eso procuro tomar cada proyecto, me atraiga más o menos, como una nueva posibilidad de aprendizaje. Y que conste que he hecho telebasura.
- Los gilipollas: En esta categoría incluyo a todo aquellos que en lugar de ser aliados, terminan convirtiéndose en obstáculos: directores incompetentes, productores ejecutivos endiosados, subidirectores incapaces, guionistas sabelotodo que te hacen la cama... Según he oído, alguna especie de éstas hay en Globomedia. Series como "El Internado" o "Gominolas" están teniendo serios problemas por constantes intromisiones de terceros y reescrituras de guión interminables.
Dejo para otro día los aliados, que también los hay.

