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¡Por fin terminada!
Tras siete meses de desvelos, prisas e infiernos varios la serie que estaba haciendo hasta ahora ha concluido en su fase de guión. La grabación también está prácticamente terminada ya que se ha realizado en paralelo a la escritura. El estreno aún se va a demorar pero no tienen mala pinta los capítulos que he podido ver hasta el momento. Veremos qué depara la audiencia. Crucemos los dedos.
Ojalá no haya vida después de la muerte
Es el eterno dilema humano en el que se fundamentan buena parte de las religiones: ¿hay vida más allá de la vida? ¿Es nuestra existencia terrenal el preludio de una eternidad idílica, no se sabe muy bien por qué? De ser la respuesta afirmativa sería un desastre para mí.
O para los guionistas y fabuladores en general. La inmensa mayoría de las historias que perderían toda la gracia, especialmente si esa futura vida más allá de la carne es ese paraíso que tantas religiones nos han prometido. ¿Se imaginan qué poco valdrían las amenazas de Michael Corleone? ¿Qué interés tendrían las amenazas terroristas a las que se enfrenta Jack Bauer? “Sí, ponga la bomba, ¿a mí qué más me da? Lo que me espera es bastante mejor que esta mierda”.
El miedo a la muerte da sentido a las historias, es una de las pocas cosas que todos tenemos en común. Si las historias funcionan es en buena medida por este supremo factor democrático. Así que, señor Benedicto XVI, usted siga como hasta ahora: diciendo que nos espera un reino de los cielos sin aportar prueba alguna. Muchos se lo agradeceremos.
Espero que no haya vida depués de la muerte. Y, si la hay, que sea en el infierno.
Disociar el guión del guionista
Hace poco me comentaba una compañera guionista que le pasaba una cosa curiosa: un conocido suyo sabía que trabajaba en un programa de humor pero cuando veía algo que ella había escrito se reía y en ningún momento lo relacionaba con su autora. Por lo visto, como ella no es lo que calificaríamos como "tía graciosa", el conocido en ningún momento la asociaba con "algo gracioso".
No pude por menos que solidarizarme con ella, a mí también me pasa. La gente no relaciona el guión con quien lo ha escrito, quizá porque aún no se conoce bien en qué consiste nuestro oficio, qué se escribe y qué "improvisan" los actores. Los guionistas no tenemos por qué ser graciosos sino tener ideas graciosas, un matiz importantísimo. En la profesión la mayor parte de los que he conocido que, como yo, se dedican a parir paridas no son especialmente chisposos. También ocurre a la inversa, gente con salero y gracia intrínseca que sería incapaz de transcribir una idea divertida.
Este fenómeno me llama la atención porque comprendo que la mayoría de la gente no sepa qué hacemos exactamente -hace poco le conté a unos amigos el proceso de creación de un guión de serie de televisión y se quedaron completamente patidifusos de que pudiera suponer tanto trabajo. Y a esos les conozco desde hace años-. Pero lo preocupante es que esto ocurra dentro del medio. Muchos jefazos se guían por las sensaciones personales, no acaban de identificar el contenido con el creador y se ríen de algo sin asociarlo a ti. A veces te miran con desconcierto, como si intentaran entresacar de tus lorzas esa gracia que transpira el papel. "¿Por qué no me suelta algo divertido, dónde está ese sarcasmo que aparece en los capítulos?".
Quizás ocurre porque nuestra profesión sigue sin ser lo valorada que debería. Supongo que dentro de unos años estas cosas dejarán de suceder. Supongo.
Un hombre en casa (Grandes Series 1)

Eclipsada aquí por el remake americano, "Apartamento para tres", no deja de maravillarme el excelente nivel de esta serie británica de principios de los setenta. Más de treinta años después apenas ha envejecido temáticamente esta comedia que viera nacer a los Roper. Este matrimonio insatisfecho evidencia que las tensiones maritales pueden retratarse de forma inteligente, no como en cierta telecomedia que no quiero nombrar para no herir sensibilidades (sólo revelaré que se emite diariamente a las 22:30 en Telecinco). La premisa argumental es sencilla: un hombre comparte piso con dos mujeres, circunstancia que en la época resulataba transgresora (estamos hablando de 1973). A partir de ahí, con el apoyo de buenos diálogos (¡los guionistas son británicos! ¿Cómo pueden ser malos?), situaciones bien trenzadas e intérpretes brillantes (mención especial para Richard O’Sullivan, actorazo), la serie crece hasta convertirse en lo que hoy es: un clásico televisivo. Para mí es un referente a la hora de trabajar y recomiendo la adquisición de las seis temporadas. NOTA: No confundir con el remake americano "Apartamento para tres", bastante inferior a la británica. CÓMO CONSEGUIRLA: Las seis temporadas, de entre seis y siete capítulos cada una, están en el mercado en diferentes ediciones: 1. Seis paks del grosor de un DVD. 2. Una cajita con la serie completa donde se incluyen los mismo DVD de la anterior edición en funditas de plástico. 3. Un álbum tamaño vinilo con los mismos DVD. Creo que ésta es la que tiene precio más económico.
Friends (Grandes Series 2)

Aunque discutida entre los profesionales del sector -que si es blanda, que si todos los personajes son buenos, que si los chistes son muy blancos, que si no salen negros- lo cierto es que "Friends" me sigue pareciendo un manual de cómo hacer una buena sitcom. De hecho no descuida dos claves fundamentales: las tramas y los personajes. Hay comedias que basan todos o casi todos sus argumentos en lo divertido que puede ser colocar a un personaje en tal o cual situación (por ejemplo, Aída haciendo yoga o Luisma boxeando). Sin embargo "Friends" nunca descuida las premisas argumentales, en casi cualquier capítulo hay un planteamiento original o una idea interesante por lo general muy bien desarrollada. Por añadidura los personajes están perfectamente perfilados. Una de las creaciones más meritorias es Mónica, adicta a la limpieza y competitiva, rasgos que se desarrollaron con una maestría envidiable.
Otro gran acierto de "Friends" fue su estructura de serie río. Aunque los episodios se podían ver independientemente, lo que ocurría en uno podía tener consecuencias en el siguiente. Y una relación que sucedía en la segunda temporada podía ser mencionada en la novena. Los personajes evolucionan, cumplen años y con ello van variando sus expectativas vitales.
En definitiva, para mí una de las mejores comedias de situación de la historia.Lo único que espero es que los rumores sobre una posible película sean eso, rumores. No vayan a hacer lo de "Sexo en Nueva York" y "Expediente X"...
CÓMO CONSEGUIRLA:
En estos momentos conviven dos ediciones en DVD:
1. Cada temporada en un pack del tamaño convencional. Son diez así que podéis echar cuentas.
2. Las diez temporadas, de 24 episodios cada una, en un estuche tamaño álbum de fotos.

